¿QUÉ SON LAS ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE, DESDE LA DIDÁCTICA DESARROLLADORA?

Autor: Dr. José Zilberstein Toruncha. jzilberstein@utan.edu.mx

Rector del Campus Tequis, de la Universidad Tangamanga. SLP.

Doctor en Ciencias Pedagógicas.

Este artículo forma parte de una publicación del autor en el libro Didáctica desarrolladora desde el Enfoque Histórico Cultural (2004) y constituye el primero de una serie de trabajos que se publicarán em Nación Mx, acerca de este importe tema: las estrategias de aprendizaje y los procedimientos didácticos.

Asumir el aprendizaje como un proceso activo por parte del que aprende, implica reconocer que existen diferentes estilos de aprendizaje propios de cada sujeto.

En la escuela tenemos estudiantes con diferentes experiencias anteriores de aprendizaje y  diversas influencias culturales, de la familia, la sociedad y de la propia escuela, eso provoca que existan diferentes estilos para aprender, lo que se une a las motivaciones e intereses personales, todo lo cual debe ser tenido en cuenta por el docente.

El estilo de aprendizaje no es algo inmutable, se forma y modifica por la influencia sociocultural (sin que desconozcamos lo heredado), por la experiencia adquirida, en la comunicación con los otros.

La orientación de procedimientos a los estudiantes para el estudio y su actividad independiente, es fundamental en el logro de éxitos en su aprendizaje, y, por consiguiente, un desarrollo intelectual elevado, que les permita aprehender los conocimientos, desarrollar habilidades y que se formen en estos las cualidades y valores esperados. Ello exige, el uso de estrategias de aprendizaje que implican acciones y operaciones que se emplean por cada sujeto, al realizar una determinada actividad o tarea.

El término estrategia de aprendizaje ha penetrado con cierta fuerza en los últimos años en el lenguaje pedagógico, no obstante consideramos que aún no existe sobre el mismo la suficiente claridad entre los docentes latinoamericanos, por lo que muchos asumen acríticamente el término y otros lo descontextualizan de la concepción didáctica que adoptan.

Este autor considera acerca de que las estrategias de aprendizaje que:

Entendemos por estrategias de aprendizaje como aquellos procedimientos para la autoeducación, de los que la persona se apropia en la actividad y la comunicación.

Al convertirse en recursos de autorregulación le permiten alcanzar metas superiores. Se perfeccionan y transfieren, al constituirse en recursos de autorregulación, control y valoración en el propio aprendizaje, a partir de un componente motivacional importante. Se desarrollan tanto en el proceso de estudio que realiza la persona con la ayuda de otros (docente, estudiantes y otras personas), así como en su actividad cognoscitiva independiente, lo que contribuye a la formación de cualidades de su personalidad.

Se debe ver la problemática de las estrategias de aprendizaje reconociendo la unidad entre la instrucción, la educación, el desarrollo y la formación.

El aprender implica o exige que el estudiante este motivado, lo que se refuerza si alcanza éxito en lo que realiza y se traza metas, compromisos personales que requieren la ayuda del docente, el que deberá propiciar un clima favorable que exija  pero que a la vez estimule el autoaprendizaje, el protagonismo del estudiante y su independencia cognoscitiva.

Asumimos que las estrategias se potencian en un medio sociocultural dado, que son transferibles a otros contextos y contenidos de aprendizaje y que estas se deben desarrollar en estrecho vínculo con la formación de valores.

La transferencia es algo muy importante a tener en cuenta, ya que indica realmente un aprendizaje de mayor calidad, al demostrar que se pueden trasladar a otros contextos o situaciones los procedimientos aprendidos.

A veces le pedimos al estudiante que por ejemplo compare plantas y animales, y nos conformamos cuando repite de memoria las diferencias y semejanzas entre ambos grupos de organismos, sin realmente comprobar si esta actividad la solucionó porque tenía dominio del proceso para comparar, por ejemplo determinar las características esenciales, establecer los criterios de comparación, poder decir qué es una semejanza y qué una diferencia.

En otros casos, es muy probable que al solicitarle que compare otros objetos naturales o procesos sociales, tampoco tenga el éxito esperado, como por ejemplo cuando se le orienta leer en las clases de Literatura El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) y compare las concepciones del Quijote y de Sancho. La causa no solo está en el desconocimiento del contenido o en la no lectura de la obra (lo cual es posible), sino casi de seguro, en las insuficientes estrategias para poder comparar con eficiencia.

Preguntémonos ¿es posible enseñar estrategias de aprendizaje?, ¿cómo evaluar el desarrollo de estas en las alumnas y alumnos?, ¿su evaluación es solo posible de realizar por especialistas?, ¿está en manos del docente común poder evaluarlas?

Aunque no solucionaremos totalmente estas problemáticas, nos acercaremos brevemente a ellas, partiendo del presupuesto de que en manos de los docentes está la posibilidad de evaluar el desarrollo de esas estrategias, siempre y cuando se capaciten adecuadamente y realicen su trabajo diario con una mentalidad científica y creadora.

Entre algunos de los modos que el docente puede evaluar las estrategias de aprendizaje alcanzadas por sus estudiantes se encuentran:

Modos de evaluarlas (Docente)Indicadores a tener en cuenta (Alumnas y alumnos)
Observación de las actividades realizadas por las alumnas y alumnos en la clase y en el estudio independiente fuera de estaHabla espontánea-comunicación verbal: ParticipacionesPreguntas que realizan (evidencian reproducción mecánica del conocimiento  o su aplicación)Comentarios hacia el profesorComentarios hacia otros estudiantes Expresiones al comunicarse: Expresan atenciónExpresan  sorpresaExpresan  gusto o disgustoExpresan  aburrimiento
Mediante las preguntas que realiza en las actividades durante el proceso de enseñanza aprendizajeGrado demostrado de comprensión de la información.Dominio de la expresión oral y/o escrita. Grado de coherencia y de independencia en las respuestasCorrespondencia de la respuesta con el nivel de asimilación del conocimiento exigido en la pregunta y/o actividad (denota que reproduce los conocimientos o habilidades, denota que aplica o traslada a una nueva situación los conocimientos o habilidades que exigen la tarea).Dudas planteadas al docente y a otros estudiantes.Errores cometidos
Mediante las tareas que se orientan en la clase o para fuera de estaModos en que solucionan  las tareas (denota que reproduce los conocimientos o habilidades, denota que aplica o traslada a una nueva situación los conocimientos o habilidades que exigen la tarea).Solución de problemasPlanteamiento de problemasDesarrollo de investigacionesElaboración de composiciones, informes, entre otros
Control a los cuadernos o libretas de notasPresentación (limpieza al escribir, orden y utilización racional del cuaderno)Toma de notas (se refieren a lo esencial del tema tratado; relación lógica entre las ideas de las notas tomadas; se hacen comentarios por el alumno, que denotan independencia  y valoración personal de lo que se expuso en la clase; se apoya en esquemas o gráficos que demuestren “creación”, ortografía)Cumplimiento de las tareas asignadas (cumplimiento; nivel de asimilación que se evidencia (reproducción simple del conocimiento o la habilidad: reproducción con modelos o esquemas tomados de fuentes bibliográficas consultadas y aplicación)

Lo más común que hemos observado en la práctica escolar es que la aplicación de pruebas o exámenes a las alumnas y alumnos para medir su aprendizaje no siempre se utiliza para evaluar realmente el desarrollo de las estrategias de aprendizaje, sino que desgraciadamente en muchos casos, solo se emplean para otorgar una nota o calificación, cuyo único objetivo es etiquetear al estudiante, nos referiremos por lo tanto con mayor énfasis a ellas.

Apreciamos que muchos docentes experimentados y que tienen éxitos con sus alumnos, al evaluar a sus estudiantes mediante controles escritos, no se limitan una vez calificados estos, a informarles de la puntuación obtenida, sino que valoran con ellos los aciertos y errores cometidos, no solamente las respuestas dadas, sino también el proceso que utilizaron para llegar a los resultados. (Silvestre 1999) (Zilberstein, 2000, 2002).

La experiencia nos ha dicho que una vez calificada una evaluación escrita, tomemos por ejemplo, un control parcial con tres preguntas y cada una con dos incisos, es recomendable proceder del modo siguiente:

  • Analizar los objetivos y elementos del conocimiento y habilidades que  “midió cada pregunta” y no solo la respuesta final.
  • Valorar la frecuencia de respuestas correctas de cada inciso o pregunta, teniendo en cuenta los elementos del conocimiento que se “median” en cada caso y las habilidades, lo que facilitará el análisis y la valoración real del dominio del conocimiento o la habilidad por parte del alumno y ofrecer la ayuda diferenciada en cada caso.

La valoración por elementos del conocimiento, entendiendo a este como:

Si por ejemplo, en una “valoración tradicional” de un instrumento evaluativo de Ciencias la preocupación fundamental es saber cuántos alumnos no saben qué es una célula, en una prueba por elementos del conocimiento, se puede determinar qué orgánulos o qué funciones de estos no conocen y cuáles son los que conocen, cuáles procesos ocurren en cada orgánulo, entre otros elementos.

  • A partir de la información obtenida se podrán diseñar las acciones para atender diferenciadamente a los estudiantes. De igual modo, los directivos podrán efectuar análisis similares y profundizar así en el trabajo de los docentes, correlacionado estos resultados con la información que brindan otros instrumentos, como podría ser la observación del trabajo del maestro y diseñar la atención que deberán dar a los docentes que dirigen.

En el momento de valorar los resultados con los estudiantes, se les debe llamar la atención no solo a los errores cometidos o al poco dominio de determinado contenido, sino también y de manera priorizada a las estrategias que cada uno siguió para llegar a la respuesta (hacerlos pensar acerca del camino seguido para encontrar la solución). Ante un mismo error, pueden existir diversas causas que lo motivaron, lo cual requerirá diferentes maneras de solucionarlo, veamos esto mediante un ejemplo

Este ejemplo sencillo podría tener múltiples explicaciones, en este momento solo deseamos dirigir la atención del lector del modo más simple posible, hacia la importancia de atender a las estrategias utilizadas para aprender por estos estudiantes.

No siempre el error cometido se debe al pobre dominio memorístico del contenido, aquí es probable que uno de los estudiantes no sea capaz de distinguir características esenciales y por lo tanto memorice cualquier característica que estudie, lo cual le impide comprender que el tipo de célula (por tener envoltura nuclear o no) es una característica esencial para clasificar a los organismos en un  reino u otro. Mientras que el otro estudiante podría no ser capaz de conocer que para clasificar se deben tener en cuenta determinados criterios, por lo que en el caso que nos ocupa trató de memorizar nombres y no el procedimiento para encontrar la respuesta favorable. (Zilberstein, 2000)

En siguientes publicaciones seguiremos profundizando en este importante tema, esperamos su lectura.

REFERENCIAS.

  • Olmedo, S. (2004). Hacia una mejora de la enseñanza aprendizaje de las Ciencias Naturales en la escuela mexicana. En: En Búsqueda de alternativas didácticas. Ediciones CEIDE. México.
  • Olmedo, S. (2010). Propuesta didáctica para el desarrollo de estrategias de aprendizaje en la asignatura de Ciencias Naturales. Tesis para Optar por el Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. La Habana. Cuba.
  • Silvestre, M. (1999). Aprendizaje, Educación y Desarrollo. Editorial Pueblo y Educación. Cuba.
  • Silvestre M. y J. Zilberstein. (2000a) ¿Cómo hacer más eficiente el aprendizaje?, Ediciones CEIDE. México.
  • Silvestre M. y J. Zilberstein. (2000b). Enseñanza y aprendizaje desarrollador, Ediciones CEIDE. México.
  • Zilberstein. J. (2000). Desarrollo intelectual en las Ciencias Naturales. Editorial Pueblo y  Educación. La Habana. Cuba.
  • Zilberstein, J. (2002). Didáctica de la escuela primaria. En: Selección de Lecturas. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Cuba.
  • Zilberstein, J. Silvestre, M. (2004). Didáctica desarrolladora desde el Enfoque Histórico Cultural. Ediciones CEIDE. México. PP. 175-240.

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