Un nuevo informe de la UNESCO preconiza repensar las políticas para brindar protección adecuada a los creadores 

París, 8 de febrero – La pandemia ha puesto de manifiesto el valor intrínseco del sector cultural y creativo como generador de cohesión social, recursos educativos o bienestar personal en tiempos de crisis. También ha socavado el potencial del sector para generar crecimiento económico, algo que demasiado a menudo se subestima. 

Sin embargo, la crisis mundial ha demostrado también los considerables desafíos que hay que afrontar para garantizar la preservación de la diversidad de las expresiones culturales en el mundo, tal y como preconiza la Convención de la UNESCO sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales (2005). 

Garantizar la diversidad de las expresiones culturales 

Un nuevo informe de la UNESCO, titulado Re|Pensar las Políticas para la Creatividad, muestra que la ayuda al desarrollo dedicada a la cultura y el ocio está en declive y que, aunque el flujo de bienes y servicios culturales a nivel mundial sigue aumentando, se ha avanzado muy poco en la solución de la gran disparidad existente entre los países desarrollados y los países en desarrollo. También persisten desigualdades muy fuertes en los sectores cultural y creativo, como las que sufren muchas mujeres. 

Esta situación restringe en gran medida la exposición de las personas a la diversidad de las expresiones culturales de todo el mundo, en momentos en los que hay argumentos convincentes de que la diversidad es un elemento estructurador de la cohesión social y la paz entre los pueblos. A su vez, limita la capacidad del sector cultural –que representa el 3,1% del PIB mundial y el 6,2% de todo el empleo– para impulsar el crecimiento económico sostenible en los países en desarrollo. 

Desplome sin precedentes de los ingresos y el empleo en el sector 

La UNESCO calcula que sólo en 2020 se perderán 10 millones de puestos de trabajo en las industrias creativas a causa de la pandemia. También ha calculado que el valor añadido bruto mundial de las industrias culturales y creativas se redujo en 750.000 millones de dólares en 2020. En los países de los que se dispone de datos, los ingresos de las industrias culturales y creativas disminuyeron entre un 20% y un 40%.  

El gasto público mundial en las industrias creativas se redujo en los años anteriores a la pandemia de la COVID-19, lo que a su vez provocó un colapso sin precedentes de los ingresos y el empleo en el sector, magnificando las ya precarias condiciones de trabajo de muchos artistas y profesionales de la cultura en todo el mundo.  

Aunque la red de seguridad social para los artistas en muchos países ya era inadecuada, la pandemia ha puesto de manifiesto lo vulnerables que son los trabajadores de los sectores cultural y creativo. 

“Ha surgido una paradoja fundamental, según la cual el acceso global de la gente a los contenidos culturales y su dependencia de ellos ha aumentado, pero, al mismo tiempo, quienes producen las artes y la cultura tienen cada vez más dificultades para trabajar”, declaró Ernesto Ottone R., Subdirector General de Cultura de la UNESCO.  

Equiparar la protección de los trabajadores de la cultura a la de los trabajadores en general 

“Tenemos que replantearnos cómo construir un entorno de trabajo sostenible e inclusivo para los profesionales de la cultura y el arte que desempeñan un papel vital para la sociedad, en todo el mundo”, añadió Ottone. 

El informe pide a los gobiernos que garanticen la protección económica y social de los artistas y profesionales de la cultura, de la que ya se benefician las personas que trabajan en muchos otros sectores. Propone, por ejemplo, que se estudie la posibilidad de establecer un salario mínimo en el empleo cultural, así como mejores planes de pensiones y subsidios de enfermedad para los autónomos. 

Y aunque reconoce las oportunidades que ofrece el desplazamiento acelerado de los contenidos y espectáculos culturales hacia las plataformas digitales, este informe pone de manifiesto la urgente necesidad de diseñar sistemas de remuneración más justos para los artistas por los contenidos consumidos en línea. Por último, la investigación señala que los ingresos digitales no compensan la fuerte caída de ingresos provocada por la falta de eventos en vivo. 

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