COLUMNA ENFOQUES PEDAGÓGICOS ACTUALES: FUNDAMENTOS SOCIOLÓGICOS DE LA DIDÁCTICA DESARROLLADORA

Dr. C. Ramón Alipio Fundora Simón  

Metodólogo de la Dirección de Grados Científicos de la Universidad Agraria de la Habana República de Cuba. Profesor Invitado del Campus Tequis, de la Universidad de Tangamanga. S.L.P. México

Doctor en Ciencias Pedagógicas

Dr. C. José Zilberstein Toruncha

Rector del Campus Tequis, de la Universidad de Tangamanga. SLP.

Doctor en Ciencias Pedagógicas

Carlos Marx (1818-1883), Emily Durkheim (1858-1917) y Max Weber (1864-1920) son considerados los tres principales arquitectos de la ciencia social moderna (Kim, 2007) por lo que igualmente, se consideran estos grandes pensadores del siglo XIX e inicios del XX padres fundadores de la sociología como disciplina académica.

Las teorías de Marx sobre la naturaleza de la sociedad y cómo creía que podría mejorarse, así como la campaña por el socialismo se sustentan, en esencia, en que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases. Asimismo, el pensamiento social del Durkheim se centra en que la sociedad era algo que está fuera y dentro del individuo al mismo tiempo, gracias a que éste adopta e interioriza sus valores y su moral.

Para este sociólogo y filósofo francés, el «hecho social» tiene una fuerte capacidad de coerción y de sujeción respecto del individuo, de ahí que el hecho social no puede reducirse a simples datos psicológicos, y la conciencia colectiva prima siempre sobre el pensamiento individual, siendo entonces la sociedad, y no el individuo, la unidad de análisis primordial de la sociología.

El mérito sociológico de Weber se centra en que creó y trabajó en una tradición antipositivista, idealista y hermenéutica, que iniciaron la revolución en contra del positivismo en las ciencias sociales al marcar la diferencia entre éstas y las ciencias naturales, especialmente debido a las acciones sociales de los hombres.

Para el análisis del fenómeno educativo desde la perspectiva social, Durkheim logró precisar su campo de estudio en una ciencia de la educación denominada Sociología de la Educación, término acuñado por este autor al considerar: “a la educación como una entidad social, por sus orígenes y funciones, en este caso de conformación social” (Rivero, 2005, p. 1) posición que implica la preparación para la vida en sociedad, mediante estados físicos, intelectuales y morales comunes a todos, para garantizar la cohesión social y evitar la anomia social, así como la preparación para el futuro puesto en la división social del trabajo, lo que implica la trasmisión de conocimientos particulares necesarios y habilidades prácticas.

La Sociología de la Educación ha sido tratada en la literatura, además de Rivero y Proveyer, (2005) por otros autores, entre los que se encuentran Brookover, (1955); Topa y Truter, (1971); Osipov, (1988); Bonal, (1998); López, et al. (2000); López, et al. (2002); Fundora, (2016) y Cobas, et al. (2014). Coinciden, en sentido general, las posiciones que asumen los autores estudiados en la existencia de las perspectivas siguientes para el análisis sociológico de la educación:

  • La Estructural Funcionalista: heredera de la visión durkheimiana que ve la educación determinante para el crecimiento y progreso de la sociedad ya que permite el acceso a la ciencia y la razón mediante el sistema educativo, encargado de formar creencias, valores y normas. Esta perspectiva contiene las vertientes del Funcionalismo Tecnológico, la Teoría del Capital Humano y el Funcionalismo Reformista.
  • La Sociología Crítica: cuestiona la concepción funcionalista de la sociedad y el fin de la educación que promulga; asume que la sociedad es heterogénea y dividida en clases, integrada por la hegemonía política, económica y cultural del grupo en el poder, que determina en el sistema escolar, en la práctica educativa, los contenidos de la enseñanza y los fines de la escuela. Esta perspectiva se sustenta en Teorías de la Reproducción, específicamente en la Reproducción de la Cultura y la Reproducción Social.
  • La Nueva Sociología de la Educación o Sociología Emergente: considera como elemento importante que el análisis del currículo escolar debe afrontar no solo el oficial, real y prescripto, sino también el oculto, el cual se apoya en aspectos organizativos de la vida escolar que generalmente no se perciben por los estudiantes ni por los maestros. Esta perspectiva contiene tres ejes esenciales, la Teoría Interpretativa, las Teorías de la Resistencia y las Teorías feministas y de las etnias.
  • Sociología Educativa de los años 90 del siglo XX: distinguida por el abordaje de distintos temas y visiones conceptuales que han caracterizado, de acuerdo con las diferentes posiciones políticas, teóricas y metodológicas los puntos de vista de los sociólogos de la educación. La relación educación-empleo, la preeminencia del modelo neoliberal de sociedad y la implicación de éste en las políticas educativas promovidas por organismos internacionales como el Banco Mundial y la Pedagogía Crítica como alternativa al neoliberalismo en la educación, son las nuevas áreas de análisis y producción teórica para el análisis de la perspectiva sociológica de la educación.

El fundamento sociológico de la Didáctica Desarrolladora tiene su génesis en la perspectiva de la Sociología Crítica, de enfoque esencialmente marxista y se extiende hasta las concepciones de la Pedagogía Crítica, desde un enfoque de pluralismo de ideas, sostenido en cómo se produce o reproduce el saber y de acuerdo con qué intereses (Rivero y Proveyer, 2005).

Para la Didáctica Desarrolladora el fundamento sociológico tiene un sustento filosófico-sociológico que encuentra su contenido esencial en: “el carácter social del proceso educacional, su significado como sistema de valores sociales y su relación con las concepciones y teorías sociales acerca del hombre” (López, et al., 2000, p. 40) visión que permite comprender la complejidad del fenómeno educativo: “como fenómeno social específico, cuestión que presupone abordar dos dimensiones en el análisis del mismo: la individual y la social”  (López, et al., 2000, p. 48).

La dimensión individual contiene como elementos esenciales los sujetos portadores de la acción educativa, sistema de relaciones sociales que se derivan de esta interacción y el condicionamiento concreto donde se lleva a cabo su materialización.

La dimensión social permite analizar el fenómeno educativo en relación con la estructura social global donde se inserta; su contenido abarca también el sistema de relaciones que se da entre la educación y las diferentes esferas en que los sujetos actúan (económica, política, cultural) y, además, analiza las relaciones entre la educación y las organizaciones e instituciones sociales y la influencia educativa de la vida social respecto al individuo y la sociedad.

La relación de las dimensiones individual y social permite establecer el vínculo esencial que sustenta la Didáctica Desarrolladora, a su vez, condición suficiente del enfoque sociológico de la educación: la relación educación-sociedad, nexo que propicia desentrañar: “la red de relaciones sociales que condicionan e influyen en la dinámica del fenómeno educativo”. (López, et al., 2000, p. 48).

El estudio que aportan López, et al. (2000) y Cobas, et al. (2014) permitió a los autores del artículo graficar los elementos estructurales del sistema de relaciones sociales del fenómeno educativo, válidos para sustentar desde la perspectiva sociológica de la educación la Didáctica Desarrolladora, posición que muestra la Figura 1.

Figura 1

Elementos estructurales del sistema de relaciones sociales del fenómeno educativo

Las dimensiones individual y social tienen para la Didáctica Desarrolladora una importancia vital porque sostiene desde una perspectiva filosófica-sociológica el proceso de socialización del individuo, lo que permite el cumplimiento del objetivo general de la educación, entendido desde esta visión como: “la apropiación por el sujeto de los contenidos sociales válidos y su objetivación, expresada en formas de conducta individual aceptable por la sociedad” (Cobas, 2014, p. 54).

Al unísono del proceso de socialización, se realiza la individualización del sujeto, por cuanto la objetivación de los contenidos sociales es un proceso claramente individualizado, de carácter personal: “en el que cada sujeto procesa la realidad de manera muy particular, aportando los resultados de su propia recreación como ente social activo” (Cobas, 2014, p. 55).

De los elementos estructurales del sistema de relaciones sociales del fenómeno educativo se infiere la relación de las dimensiones individual y social ya que, siguiendo los postulados de Chávez, et al. (2005) se manifiestan las ¨agencias¨ y ¨agentes¨ para materializar el proceso de socio-individualización. Estas agencias son: la familia, los amigos, la comunidad, los diferentes grupos, los medios de comunicación social, la escuela. En cada una de estas agencias el hombre se educa – se forma- social e individualmente por diferentes vías.

El punto de vista de Chávez, et al. (2005) que expresa que el proceso de socio-individualización del sujeto dentro y fuera de la escuela tiene que estar bien delimitado, es asumido por los autores del artículo como presupuesto sociológico educativo de la Didáctica Desarrolladora porque aprecia en unidad dialéctica la objetivación (materialización) y la subjetivación (asimilación) de los contenidos sociales. Esta visión asume, según criterios Chávez, et al. (2005) que el proceso de socialización del hombre es una vía para la individualización: la intersubjetividad es el camino de la intrasubjetividad. De esta forma, los individuos se convierten en personalidades que entablan – por medio de las actividades y de la comunicación-, relaciones histórico-concretas entre sí y con los objetos y sujetos de la cultura. (p. 15)    

Este punto de vista permite entender que en la subjetivación activa de la realidad social por parte de los individuos tiene lugar su socialización. La personalidad al entablar y conformar relaciones sociales asimila la realidad social, de modo que al final adquieren de ella una forma individual. La personalidad parece aquí de hecho como ¨colectividad- individual¨.

Por lo tanto, es necesario apreciar la unidad dialéctica entre la socialización y la individualización.

Un sujeto –persona- podrá ser más individual cuanto más completa sea su asimilación de los conceptos sociales. Una sociedad es tanto más completa cuanta más originalidad produce en cada individuo. A partir de esta concepción general se dan en las diferentes agencias socializadoras, niveles específicos del proceso de formación y de desarrollo. Exagerar una u otra de estas funciones, produce una lamentable hipertrofia en la educación del hombre.

Los fundamentos sociológicos de la Didáctica Desarrolladora, desde la visión de los autores, se resume, coincidiendo con López, et al. (2002), en las precisiones siguientes:

  • La educación resulta condicionada por varias esferas de la vida social como son la economía, la política, la ideología, la cultura, la filosofía, la sociología, la psicología, la religión, entre otras. Es condicionante y condicionada en su proyección futura, de ahí que resulte un fenómeno social determinado y determinante a la vez.
  • La escuela, como agencia educativa fundamental, tiene que vincularse estrechamente con los demás agentes y agencias educativas de la sociedad: la familia, la comunidad, las instituciones económicas, políticas, sociales y culturales, así como, con los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.
  • Las relaciones sociales dentro de la escuela deben quedar armónicamente conjugadas, en primer lugar, las intergrupales, que son de distinta naturaleza y muy complejas.
  • El proceso de socialización del educando dentro y fuera de la escuela tiene que quedar bien delimitado. El proceso de socialización del escolar tiene lugar, en alguna medida, mediante el proceso educativo, la socialización es resultado de este.
  • El desarrollo del individuo bajo la influencia de la educación y el medio tiene lugar – por su contenido social – como una unidad dialéctica entre la objetivación (materialización) y la subjetivación (asimilación) de los contenidos sociales. De esta forma, los individuos se convierten en personalidades que entablan – por medio de sus actividades y de la comunicación – relaciones histórico concretas, entre sí y con los objetos y sujetos de la cultura. Por tanto, es necesario apreciar la unidad dialéctica entre la socialización y la individualización.
  • Un individuo podrá ser más original cuanto más completa sea su asimilación de los contenidos sociales. Una sociedad es tanto más completa cuando más originalidad produce en cada individuo.
  • La movilidad social de educando al terminar su formación escolar presenta una doble función, como propiciatoria del nivel de vida material, pero también y muy especialmente debe entenderse en el sentido: el hombre se educa para crecer como persona en valores y espiritualidad. Por este doble fin debe lucharse con tenacidad

En un próximo artículo los lectores podrán acercarse a los fundamentos psicológicos de la Didáctica Desarrolladora. Lo invitamos entonces a continuar visitando nuestra Columna.

REFERENCIAS

Bonal, X. (1998). Sociología de la Educación. Una aproximación crítica a las corrientes contemporáneas. 1ª edición, Paidós, Madrid.

Brookover, W. B. (1955). Sociology of Education. Editorial New York.

Chávez, J. et al. (2005). Acercamiento Necesario a la Pedagogía General. Editorial Pueblo y Educación.

Cobas, M. et al. (2014).  Acercamiento a la educación desde la perspectiva sociológica. Editorial Pueblo y Educación.

Fundora, R. (2016, 16 de junio). Proyección y perspectivas de las ciencias de la educación en una universidad integrada e innovadora. [Conferencia Inaugural]. Congreso Universidad 2016. Evento Provincia.  ISBN 978-959-13-2578-8

Kim, S. (2007). Stanford Encyclopaedia of Philosophy. «Max Weber». (Consultado el 31 de enero de 2016).

López, et al. (2000). Fundamentos de la Educación. Editorial Pueblo y Educación.

López, et al. (2002). Marco conceptual para la elaboración de una teoría pedagógica. En G. García Batista. Compendio de Pedagogía. (pp. 45-60). Editorial Pueblo y Educación.

Osipov, G. (1988). Libro de trabajo sociológico. Editorial Progreso, Moscú.

Rivero, Y. y Proveyer, C. (2005). Selección de lecturas de SOCIOLOGÍA y POLÍTICA SOCIAL de la EDUCACIÓN. Editorial Félix Varela.  

Topa, L. y Truter, T. (1971). Sociología pedagógica. Editorial Universitaria, Bucarest.

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