INNtenseando: Mirando el mundo desde el ombligo

Mientras en diversos estados de la república se realizan las Asambleas para el diseño de los libros de texto gratuito de la educación básica y paralelamente se organizan foros de análisis del Marco Curricular y Planes de Estudio por parte de investigadores y especialistas en educación, esta semana la OCDE publicó el documento “Pensamiento global. Cómo educar a la persona integral para un mundo interconectado” en el que se recoge la experiencia del programa internacional PISA que en 2018 agregó la evaluación de la competencia global en 27 de los 66 sistemas escolares que realizan esta evaluación alrededor del mundo. México no participó de este pilotaje.

Como en el resto del polémico programa de evaluación PISA, lo más importante no son los resultados que obtengan los países, sino la reflexión internacional sobre el papel de la educación en la preparación de los niños y adolescentes para el mundo cada vez más volátil, incierto y complejo en el que les tocó vivir. El centro de esta evaluación estuvo en que los estudiantes demostraran que podía combinar los conocimientos que tienen sobre el mundo con el razonamiento crítico, y que eran capaces de adaptar su comportamiento y comunicación para interactuar con personas de diferentes tradiciones y culturas.

En su marco de referencia PISA 2018 se define la competencia global como una capacidad multidimensional que abarca:

  1. Examinar temas de importancia local, global y cultural.
  2. Comprender y apreciar las perspectivas y visiones del mundo de los demás.
  3. Participar en interacciones abiertas, apropiadas y efectivas entre culturas.
  4. Emprender acciones para el bienestar colectivo y el desarrollo sostenible.

Como en las otras competencias que PISA evalúa; matemáticas, comprensión lectora y ciencias, no se trata de examinar cuánto saben los estudiantes sobre el mundo, sino lo que son capaces de pensar y aplicar a problemas novedosos y contingentes, para los que no existe una solución única preestablecida.

En el mundo actual enseñar historia y geografía como acumulación de datos no es suficiente. La educación está llamada a desarrollar en nuestros estudiantes la identidad nacional, pero no desde una visión cerrada que promueva la cerrazón de las mentes y corazones de las nuevas generaciones y siembre en ellos prejuicios y rencor.

Los datos y mapas hoy son más fáciles de enseñar gracias a los innumerables apoyos tecnológicos con los que contamos los profesores. Con una conexión a internet se puede viajar a París, la India o la ciudad prohibida en China; se puede revisar una simulación de la deforestación del Amazonas o el derretimiento de los polos; pero el verdadero reto está en desarrollar la capacidad de nuestros estudiantes por relacionar esta información y conectarla con el mundo real.

Aprender a ser globalmente competente requiere ampliar y renovar nuestra visión del aprendizaje para pasar de la adquisición de información a la participación activa y significativa en el mundo real. El documento nos da las características del aprendizaje que requerimos en la actualidad:

  • Integral. Se requiere fomentar la competencia global desde todos los espacios formativos, ya sea que éstos estén organizados como materias o campos formativos. Se dedican espacios y tiempo para la discusión del papel de las diversas tradiciones y experiencias en la construcción de una mejor sociedad.
  • Relevante. Cada experiencia de aprendizaje deberá responder a las características personales y colectivas de las experiencias que afectan o pueden afectar la vida de nuestros estudiantes. Es tiempo de que la pregunta “¿Y para qué nos va a servir esto?” que tanto molestaba a los profesores tradicionales, sea contestada por el mismo profesor desde el momento mismo en que planea y diseña situaciones de aprendizaje.
  • Profundo. Se trata de aplicar el conocimiento y los modos de pensamiento de las diversas materias a situaciones novedosas que requieren que los estudiantes investiguen, construyan un punto de vista, y sean capaces de actuar.
  • Social. El aprendizaje es de por sí un fenómeno social. Pero la escuela tradicional reprime este carácter al no brindar oportunidades para que los estudiantes compartan su pensamiento con los demás y aprendan a comunicarse asertivamente y a escuchar activamente.
  • Transformacional. El aprendizaje debe dejar huella cambiando la percepción y mentalidad de los estudiantes trascendiendo el calendario y las aulas escolares.
  • “En el mundo”. Beneficiarse de las experiencias de vida real en las que los estudiantes pueden tener oportunidades de interactuar con personas reales, problemas y relaciones reales en contextos reales. Nuevamente las tecnologías son un aliado importante para hacerlo.

Integrar el desarrollo de la competencia global en el quehacer educativo implica acciones estratégicas en las que los maestros pasemos de pedagogías centradas en la transmisión y memorización de información a alternativas dinámicas. No se trata de estudiar más culturas, sino de cambiar nuestro enfoque para enseñar el plan de estudios, incluyendo oportunidades de explorar problemas mundiales, intercambiar con niños y adolescentes de otras culturas, considerar dinámicas locales y practicar valores y actitudes de empatía y respeto a la diversidad.

El desarrollo de la competencia global no se dará fortuitamente, ni si nos cerramos en nosotros mismos considerando sólo los valores culturales nacionales mirándonos con autosuficiencia el ombligo, como si no fuéramos parte de una comunidad global que comparte problemáticas, saberes, valores y esperanzas.

Sergio Dávila Espinosa
Twitter: @sdavilae

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