SIEMPRE DISFRUTÉ DE TODO LO QUE CAUSARA DOLOR… EL VIEJO CANIBAL

Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado”

(Albert Fish)

Podríamos hablar largo y tendido de los casos documentados de personas que se convierten en asesinos seriales, homicidas, feminicidas, que con razones o sin ellas, (no quiero decir con esto que haya algo que justifique el crimen, sino que con alguna causa que en su nebulosa los haga pensar que tienen el derecho de hacerlo o sin ella), son capaces de cometer los actos más bajos y deplorables, llegando a límites casi inimaginables, como el canibalismo.

Es impresionante ver cómo la mente humana es capaz de llegar a umbrales increíbles, tanto en la creación como en la destrucción, como en lo artístico y bello como en lo bajo y absurdo, así también en lo bueno y en lo malo, en lo bajo y detestable, los voy a invitar a que nos adentremos a una de las mentes más oscuras y macabras de las que se tenga registro, capaz de fabricar las más grandes atrocidades de las cuales, estoy seguro que te sorprenderás cuando las conozcas.

ALBERT FISH cuyo nombre era Hamilton Howard Fish, nació el día 19 de mayo de 1870 en Washington D.C., fue un asesino en serie y caníbal estadounidense. Conocido con los diferentes motes de “Hombre gris”, “El hombre lobo de Wysteria” y “El vampiro de Brooklyn”, este es el hombre que no conoció jamás el remordimiento, la culpa y ningún tipo de empatía hacia ningún ser humano, ¿escalofriante no?

Albert como él decidió llamarse después de la muerte de uno de sus hermanos y así tratar de hacer a un lado la forma peyorativa como le apodaban en el orfanato, tuvo una infancia bastante complicada su padre murió cuando era apenas un niño en 1875, su madre sin opción alguna por no tener como sufragar sus gastos lo llevo a un orfanato en donde era tratado de la peor manera, creció entre golpes, insultos, castigos, mofas hasta percatarse del inmenso placer que le causaba el dolor fisico y que le llevaban a sentir orgasmos.

Transcurría el año de 1879 cuando su madre pudo sacarlo del orfanato al conseguir un empleo, sin embargo, las marcas y cicatrices emocional, psicológica y físicamente de lo sufrido en aquel lugar le acompañarían por el resto de su vida.  Posteriormente su madre consiguió un empleo en el gobierno y pudo sacarlo del orfanato. Con tan solo doce años de edad empezó una relación homosexual además comenzó a esconderse en los baños y las piscinas públicas debido a su excitación por los olores y sonidos que despedían aquel tipo de lugares. Entre sus adicciones en aquellos años encontramos a la urofagia (ingestion de orina) y a la coprofagia (ingesta voluntaria de heces).

Al llegar a la edad de 20 años ejercía la profesión más antigua “la prostitución” y su común denominador era violar adolescentes. Como toda madre que procura el bienestar de su hijo, busco alejarlo de ese mundo a través del matrimonio y en 1898 lo alentó a casarse. Tal decisión aparento solucionar sus desvíos y procreo seis hijos.   

En aquellos días y sin levantar sospecha violó a no menos de un centenar de niños, varones. Sus visitas se hicieron cada vez más normales a los burdeles, exigiéndoles a las prostitutas que lo azotaran sin piedad, hasta sangrarlo, al mismo tiempo que encontró fascinante la castración tanto así que trato de intentarlo con un individuo que sufría de sus facultades mentales.

El caso más conocido de ALBERT fue el de la pequeña GRACE BUDD, visitando el hogar de los Budd y convenció a los padres de Grace que le permitieran lo acompañara a una fiesta de cumpleaños aquella tarde en la casa de su hermana, no sabían que sería la última vez que verían a Grace.

En noviembre de 1934, una carta anónima fue enviada a los padres de la niña, lo que condujo a la policía hacia Albert Fish. La carta expresaba lo siguiente:

Estimada Señora Budd. En 1894 un amigo mío fue enviado como asistente de plataforma en el barco de vapor Tacoma, el Capitán John Davis. Viajaron de San Francisco a Hong Kong, China. Al llegar ahí él y otros dos fueron a tierra y se embriagaron. Cuando regresaron el barco se había marchado. En aquel tiempo había hambruna en China. La carne de cualquier tipo costaba de 1 a 3 dólares por libra. Así tan grande era el sufrimiento entre los más pobres que todos los niños menores de 12 años eran vendidos como alimentos en orden de mantener a los demás libres de morir de hambre. Un chico o chica menores de catorce años no estaban seguros en las calles. Usted podía entrar a cualquier tienda y pedir corte en filete o carne de estofado. La parte del cuerpo desnudo de un chico o chica sería sacada y lo que usted quisiera sería cortado de él. El trasero de un chico o chica la cual es la parte más dulce del cuerpo era vendida como chuleta de ternera a un precio muy alto. John permaneció ahí durante mucho tiempo adquiriendo gusto por la carne humana. A su regreso a Nueva York robó a dos chicos uno de 7 y uno de 11 años de edad. Los llevó a su casa los despojó y desnudó y los ató a un armario. Entonces quemó todo lo que ellos portaban. Varias veces cada día y cada noche los azotó —los torturó— para hacer su carne buena y tierna. Primero mató al chico de 11 años de edad porque tenía el trasero más gordo y por supuesto una mayor cantidad de carne en él. Cada parte de su cuerpo fue cocinada y comida excepto la cabeza, los huesos y los intestinos. Fue asado en el horno (todo su trasero), hervido, asado, frito y estofado. El chico pequeño fue el siguiente, fue de la misma manera. En aquel tiempo, yo vivía en la calle 409 E 100 cercana a la derecha. Él me decía frecuentemente cuan buena era la carne humana, que decidí probarla.

El domingo 3 de junio de 1928, yo le visité en el 406 W calle 15. Le llevé un pote de queso y fresas. Almorzamos, Grace se sentó en mi regazo y me besó. Decidí comerla. Con el pretexto de llevarla a una fiesta. Usted dijo que sí, que ella podría ir. La llevé a una casa vacía en Westchester que yo ya había escogido. Cuando llegamos, le dije que se quedara afuera. Ella recogió flores, subí y me quité mis ropas. Yo sabía que si no lo hacía las habría de manchar con su sangre. Cuando todo estuvo listo, me asomé a la ventana y la llamé. Entonces me oculté en un armario hasta que ella estuvo en la habitación. Cuando ella me vio completamente desnudo comenzó a llorar y a tratar de correr escaleras abajo. La atrapé y me dijo que se lo diría a su mamá. La desnudé. Pateó y me rasguñó. La estrangulé y entonces la corté en pequeños pedazos para poder llevarme la carne a mis habitaciones. La cociné y comí. Cuan dulce y tierno fue su trasero asado en el horno. Me llevó nueve días comer su cuerpo entero estaba deliciosa, carnosa y jugosa. No la follé aunque podría haberlo hecho si lo hubiera deseado. Murió virgen.

El autor Daniel P. Espinosa se inspiró y baso su novela “VIEJO CANIBAL” en este personaje un asesino en serie, violador de niños y además caníbal ALBERT FISH en el redacta y relata la atrocidad con que efectuó el crimen contra la pequeña Grace. Y su muerte en 1936 cuando contaba con sesenta y seis años a través de una ejecución en la silla eléctrica. Si bien, esta novela es considerada del genero negro, de intriga e inclusive de terror, es de lectura ligera y concisa, no puedes ni debes perderte de ella.

fbt

“Qué dulce y tierno”

Betzabeth Almazán Morales

Criminóloga

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: