La mastografía no es un estudio doloroso, pero implica tener empatía con las pacientes: Lizzet Sánchez Cortés, radióloga del HUP

Orgullosa egresada de la BUAP, lleva más de una década practicando este estudio a mujeres y reconoce en su labor un aspecto clave para el diagnóstico temprano

En México, el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en las mujeres, pero un diagnóstico oportuno puede ser la diferencia para no ser parte de esta estadística. En esta labor, personal del área de salud cumple un papel fundamental, como la radióloga Janett Lizzet Sánchez Cortés, quien con gran sentido humano atiende a mujeres que se practican la mastografía en el Hospital Universitario de Puebla (HUP) desde hace más de una década.

Eligió la carrera en radiología porque sintió la necesidad de ayudar a las personas, pero desde una perspectiva diferente, contribuyendo a la detección oportuna de patologías desde su área de trabajo, la cual es clave para el tratamiento médico de enfermedades. Originaria de la ciudad de Puebla y egresada de la BUAP como técnico en radiología, Lizzet Sánchez se siente orgullosa de ser universitaria y, por supuesto, del trabajo que realiza día con día.

“Siempre me gustó mucho mi universidad, así que me pareció una buena oportunidad para regresar a donde me formé. Tuve la suerte de que me invitaran a trabajar porque requerían de personal que conociera los equipos y desde entonces llevo 12 años trabajando en el área de mastografía, manejo todos los equipos, pero me dedico especialmente a los estudios de mastografía”.

Su trabajo implica un primer filtro, pues los estudios que realiza son el antecedente de un diagnóstico a tiempo, especialmente si se trata de cáncer de mama, aunque existen otras patologías en esta parte del cuerpo que no necesariamente son cáncer; sin embargo, la mastografía siempre genera en la mayoría de las mujeres sentimientos complejos por las implicaciones físicas y emocionales.

“Algunas pacientes llegan al estudio con miedo, con el estrés de cómo será, sobre todo porque existe el mito de que es muy doloroso, cuando no es así, o porque simplemente tienen el temor de que vayan a encontrar algún tipo de cáncer en sus resultados. Por eso me gusta platicar con ellas, apoyarlas y hacerles saber que no siempre se va a detectar un cáncer, sino al contrario, si ellas se realizan este estudio como debe ser, haciéndose anualmente la mastografía, pueden estar más tranquilas porque si se llega a encontrar un inconveniente se puede tratar a tiempo”.

Al respecto, señaló que el HUP cuenta con varios especialistas en el tema. “A las mujeres, tanto universitarias como externas, se les explica todo esto, se les trata de la misma manera para que siempre estén cómodas con la información que les brindamos, de tal forma que anualmente regresan para practicarse la mastografía, al igual que las derechohabientes, la mayoría me conoce y están contentas con el trato, porque cuido mucho de no lastimarlas en el momento de colocarlas en el equipo”.

Para ofrecer esta atención de calidad, tanto en el servicio como en el trato humano, Lizzet Sánchez busca actualizarse en su área de trabajo, lo que se traduce en diversos cursos, dos de ellos los tomó en el Instituto Nacional de Cancerología, donde también tuvo acercamiento con mujeres diagnosticadas con cáncer.

“Me gusta mucho lo que hago y por el hecho de ser mujer, me gusta tratarlas como debe ser; para eso siempre busco una actualización continua”, refiere de su desempeño que va más allá de un simple estudio: establecer empatía con las pacientes, lo que permite que la relación se torne incluso más personal y que se refleje el cariño que siente por su trabajo.

“Recuerdo a una señora que tenía mucho recelo de hacerse el estudio, los nervios y una angustia de tener algún diagnóstico positivo la tenían muy tensa y a pesar de que le expliqué que sería un estudio que no le dolería, ella estaba intranquila, razón por la cual decidí permanecer junto a ella pesar de que esto implicaba radiarme, pero en ese momento me enfoqué en tranquilizarla y ayudarla en el procedimiento. A partir de eso, siempre que acudía al HUP me buscaba para saludarme y contarme cómo iba su estado de salud. Con el paso del tiempo supe que falleció por otras complicaciones, pero su familia me dio la noticia y me dijo que la señora siempre me recordó con cariño. Por eso digo que es muy importante tener empatía con las pacientes. Soy mujer y sé que es difícil un estudio donde te tengan que estar tocando las mamas, por eso siempre trato que se sientan cómodas”.

Los conocimientos que tiene, en el manejo del equipo y el trato a las pacientes, siempre busca transmitirlos a las estudiantes que realizan prácticas en su área, porque considera de suma importancia que el aspecto humano sea parte de su formación: “Les hago énfasis en que no sólo se trata de aprender a manejar un equipo o tomar una mastografía, se trata de aprender también cómo vas a tratar a la paciente para que ella coopere y el estudio sea más agradable para obtener un buen diagnóstico para el médico”.

De acuerdo con datos oficiales, cada año se producen 1.38 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 458 mil muertes en el mundo por este padecimiento. En 2019, por cada 100 mil mujeres de 20 años o más se reportaron 35.24 casos nuevos. A nivel nacional, la tasa de mortalidad por cáncer de mama es de 17.19 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años o más. En los últimos años, el número de muertes causadas por esta enfermedad ha aumentado de forma alarmante, debido al retraso en el inicio del tratamiento, de ahí la importancia de un diagnóstico a tiempo.

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