¡Está perrón! El perrito llanero Mexicano continúa bajo amenaza.

Biol. Abigail Ocaña Feregrino, Dr. Fredy Alvarado y Dr. David Douterlungne. 

A pesar de la importancia ecológica del perrito llanero, año con año sus poblaciones disminuyen.

El envenenamiento, por parte de algunos ganaderos para controlar la competencia por pastizales, es una de las principales causas.

Si vives en alguno de los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Coahuila o Nuevo León quizás alguna vez has escuchado hablar del perrito llanero mexicano (Cynomys mexicanus). Esta especie se encuentra exclusivamente en estos estados, por lo que es una especie endémica de México. Los perritos llaneros son altamente sociales, ya que al igual que los seres humanos forman familias a las cuales se les denominan colonias. Es considerado un pariente de las ardillas, sin embargo, a diferencia de las ardillas que habitan en lugares como los árboles de los parques urbanos, el perrito llanero vive en madrigueras que cavan en las planicies con presencia de pastizales

La historia del perrito llanero y su hogar, los pastizales, comienza en el Pleistoceno hace unos 230 000 años. Los pastizales y el perrito llanero tienen una relación muy estrecha, ya que el perrito llanero habita en madrigueras y se alimenta de las hojas, raíces de los pastos y de las hierbas que se encuentran en el pastizal. A su vez, el perrito llanero proporciona beneficios para las plantas del pastizal, ya que al construir madrigueras que pueden abarcar hasta 5 metros de profundidad y hasta varios kilómetros de longitud por debajo del suelo, permiten que el suelo se oxigene promoviendo la renovación del mismo. 

En ocasiones el perrito llanero se desplaza, abandonando sus colonias, aunque las causas de este abandono no se conocen bien, la presencia del perrito y la construcción de madrigueras crean oportunidades para otras especies como tecolotes, tejones y serpientes, que pueden ocupar las madrigueras, lo que permite conservar la diversidad de formas de vida contribuyendo así a la buena salud de los pastizales. Los pastizales y el perrito llanero también aportan a los seres humanos una gran diversidad de beneficios. Por ejemplo, permiten que el agua se infiltre más eficientemente al suelo y se recarguen los mantos acuíferos, ayudan a fertilizar las diferentes plantas del pastizal, controlan la erosión del suelo y además contribuyen a disminuir los niveles de dióxido de carbono (CO2) en el aire mediante su captura en el suelo por los pastizales lo que ayuda a la regulación de nuestro clima, entre otras funciones.  

A pesar de la importancia del perrito llanero, año con año sus poblaciones disminuyen. El envenenamiento, por parte de ganaderos por la competencia con el ganado por las plantas del pastizal, fue la causa inicial para que el número de perritos llaneros que habitaban en México disminuyera a tal punto de ser catalogada por las leyes mexicanas como una especie en peligro de extinción. Actualmente, la principal amenaza para el perrito llanero es la desaparición y fragmentación de su hábitat debido a la expansión de las carreteras, caminos y cultivos, ya que aísla a las colonias entre sí, por lo que la probabilidad de mortalidad es mayor al tratar de atravesar estos sitios. Por esto, las colonias se hacen cada vez más pequeñas, los recursos más escasos, y el habitar el pastizal es más peligroso para los perritos. La depredación por parte de los humanos también ha sido una causa por la que los perritos llaneros han disminuido en sus colonias y en su población en general. 

Además, como mencionamos anteriormente, esta especie es un herbívoro que compite directamente por el alimento con otros herbívoros como las cabras, borregos, vacas y becerros. Esta competencia por los recursos puede afectar al suelo cuando el tamaño de los rebaños es muy numeroso y se establece por grandes periodos de tiempo dentro de las colonias de perritos. En estos casos, el suelo se vuelve más compacto, lo que limita el crecimiento y recuperación de las especies vegetales consumidas por el ganado y los perritos llaneros. 

No obstante, no son las únicas amenazas que enfrenta el perrito llanero mexicano. El cambio climático alarga los periodos de sequía y provoca  cambios en los patrones de lluvias, lo cual reduce el crecimiento de hierbas y pastos en el pastizal e incrementa el riesgo de que los productores en la búsqueda de alimento para su ganado establezcan sitios de pastoreo dentro de las colonias de perrito llanero lo que limita aún más la cantidad de alimento disponible para esta especie. 

Dada la importancia de la vegetación que compone a los pastizales para la prevalencia del perrito llanero y a la presencia del perrito llanero para la conservación de los pastizales, el IPICYT en conjunto con la Organización de Vida Silvestre (OVIS A.C.), gobierno y sociedad civil estudia la composición y estructura de la vegetación en colonias ocupadas y no ocupadas por el perrito llanero mexicano (C. mexicanus).  Se busca conocer las comunidades vegetales que se encuentran en las colonias ocupadas y abandonadas de perrito llanero y evaluar el efecto en el ecosistema de la presencia del perrito llanero sobre los pastizales en los estados de San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Zacatecas. Para muestrear la vegetación y conocer la identidad de cada una de las especies co-existiendo con los perritos llaneros se utiliza, entre otros, el método llamado “método de cuadrante”.

Además al registrar la vegetación de las colonias con diferente tiempo de abandono, es decir, que han sido abandonadas hace un año, dos años o más se construye una crono-secuencia. Este método permitirá describir la sucesión vegetal desértica y conocer específicamente aquellas especies de plantas que facilitan que otras puedan establecerse dentro del pastizal. Finalmente se propondrán estrategias que permitan recuperar las condiciones necesarias para que el perrito llanero pueda habitar nuevamente esas colonias. 

Con la evaluación de la vegetación que compone a las colonias abandonadas, y en colaboración con la información que proporcionen los habitantes que viven en los sitios cercanos a las colonias de perrito llanero, se podrá determinar si el hábitat se encuentra en buenas o malas condiciones y es habitable para que la especie pueda reintroducirse, es decir, que  colonias de perrito llanero puedan llevarse de nuevo al sitio en donde originalmente habitaban y así contribuir a la recuperación de la salud del pastizal. La Bióloga Abigail Ocaña Feregrino, es estudiante de la maestría en Ciencias Ambientales, y los doctores Fredy Alvarado y David Douterlungne, son investigadores de la División de Ciencias Ambientales, todos del IPICYT.

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