Egresadas UAEMéx desarrollan insecticida a partir de la flor de cempasúchil.

Alejandra Gaytán y Ana Isabel Álvarez, egresadas de la UAEMéx, crean un insecticida con el cempasúchil, una flor de temporada. Por naturaleza, el cempasúchil tiene un compuesto que se llaman “piretrinas”, una propiedad insecticida que ataca insectos como pulgón, mosca blanca y algodoncillo. 

Toluca, Méx. Con el propósito de reutilizar la flor de cempasúchil una vez que termina la festividad de Día de Muertos, Alejandra Gaytán Favela, licenciada en Biotecnología, egresada de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx); y Ana Isabel Álvarez Salazar, Ingeniera Agrónoma en Floricultura, egresada de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UAEMéx, trabajan en conjunto desde hace tres años para crear un insecticida hecho con esta flor de temporada. 

La flor de cempasúchil es una de las grandes representaciones de nuestra tradición de día de muertos, la cual se siembra alrededor del mes de junio para ser usada durante los meses de octubre y noviembre como ornamento para ofrendas o espacios públicos.  Alejandra Gaytán y Ana Isabel Álvarez explicaron que por naturaleza esta flor tiene un compuesto nombrado “piretrinas”, una propiedad insecticida que ataca a insectos como pulgón, mosca blanca y algodoncillo, que son algunas de las plagas que este insecticida elimina. 

Este líquido es totalmente amigable con el medio ambiente, no es tóxico para la salud humana ni para mascotas, y se puede utilizar tanto en jardines como en campos de cultivo, siendo una gran alternativa para los productores, quienes ya se han acercado a la organización para la venta de concentrado, pues es un sustituto para el uso de agroquímicos. 

El proceso de elaboración de este insecticida consiste en la recolección de la flor posteriormente a la celebración de Día de Muertos, que es donada por la gente que busca apoyar a las emprendedoras, quienes seleccionan las flores sanas para evitar contaminación y las secan con la luz solar, un proceso que termina aproximadamente en el mes de enero. Cuando la flor está completamente seca, se introducen a una maceración hecha de etanol y agua que dura de tres a cuatro semanas, siendo el envasado el último paso para comercializar el producto. 

Para hacer ocho atomizadores de insecticida, es necesario un kilo y medio de flor, y cada flor pesa menos de un gramo, por lo que es esencial la recolección de miles de macetas para seguir produciendo y cumpliendo con la demanda que han alcanzado. La presentación de atomizador del insecticida está diseñada para uso directo, con la recomendación del uso de equipo de protección debido a las propiedades de tinte que tiene la flor y que puede manchar la piel, superficies e incluso a plantas como las suculentas, para las cuales se sugiere la presentación de concentrado para diluirlo y así no dañar el color natural de la planta. 

El primer año de colecta de la flor fue durante la pandemia, donde ambas egresadas esperaban menos apoyo del que le ofreció la ciudadanía sí dijimos “bueno, igual y recibimos 5 macetas pero con esas empezamos”, y la verdad es que no, recibimos alrededor de 800 macetas y aunque era pandemia las personas fueron a donar sus plantas”, mencionó Alejandra Gaytán. 

Además, dentro de la organización también se hace uso del tallo de la flor y tierra para hacer composta y también se reutilizan las macetas, las cuales se lavan y se donan a productores. Entre sus planes a futuro se encuentra investigar la flor de Nochebuena con el propósito de encontrar en ella nuevos usos y que no siga aumentando la acumulación de basura orgánica.  

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